Saeta del día

La SAETA del DÍA del hoy, es una pequeña carta sobre ti y la relación con ella.
Un tema o factor fundamental para la existencia humana se refiere a la identidad. En antropología es uno de los temas centrales de estudio. 
Hasta hace poco más de dos décadas, la identidad era definida, y definía a la vez, los deberes y derechos de cada persona, delimitaba su lugar en el mundo. En los EEUU, por ejemplo, no es lo mismo ser ‘blanco de origen escocés que se reconoce por el apellido’, que ser ‘negro sin otro rastro que el color de la piel y los bisabuelos esclavos’, que ser ‘judío de piel blanquísima y de familia de origen polaco’. Cada una de estas identidades le venía dada a la persona y le marcaba su lugar en el mundo. Pocos eran capaces de escapar del destino marcado por la identidad que le venía dada por la comunidad a la que pertenecía.
Pero la identidad se ha transformado de algo ‘que viene dado’, en una tarea ‘que cada uno debe llevar a cabo’. Actualmente, cada uno debe crear su propia comunidad. Y el problema serio es una comunidad no se crea: la tienes o no. Lo que generan las redes sociales es un mero y peligroso sustituto. ¿Cuál es la diferencia? Hay numerosas diferencias. La principal diferencia entre ‘comunidad’ y ‘red’ es que tú perteneces a una comunidad pero la red te pertenece a ti. En la red cada uno puede añadir y borrar amigos y amigas a capricho: controla la gente con la que se relaciona. En la comunidad uno debe aprender a relacionarse con todos sus miembros, le gusten o no. Actualmente, la gente se siente un poco mejor por el simple hecho de tener una red, dado que la soledad es la gran amenaza en tiempos de individualidad y depresión, pero es solo una ficción. 
En la red es tan fácil añadir o borrar ‘amigos’ que no se necesita desarrollar ninguna habilidad social, algo fundamental para ser humano. Uno desarrolla las habilidades sociales cuando está en la calle, o cuando está en el trabajo y a diario convive con gente con la que debe mantener una mínima relación real. Ahí es donde debes enfrentarte y resolver las dificultades, donde debes implicarte en un diálogo con el otro, por muy distinto que sea el otro. 
Y el diálogo real, el que nos hace creativos y nos enriquece como seres humanos, no consiste en hablar con gente que piensa de la misma manera que yo. Y las redes sociales no enseñan a dialogar, ni a ser creativo ni a resolver dificultades porque es extremadamente simple evitar cualquier controversia. Desconectas y el ‘amigo’ deja de existir… 
Mucha gente no usa las redes sociales para unirse entre ellos, como se suele anunciar, ni las usan para ampliar sus horizontes y aprender a ser más personas, sino todo contrario. Gracias a las redes se pueden encerrar en lo que hoy día se denomina ‘la zona de confort de cada uno’, ese lugar soltario, depresivo e insolidario donde lo único que oye es el eco de la propia voz, donde lo único que ve son los reflejos de la propia cara, donde el narcisismo reina sin obstáculos. Ay, los selfies… Cada uno se luce en su propio escenario, el problema es que ya no hay público en ningún lugar. 
Sin duda, las redes sirven para muchos objetivos, dan servicios fácilmente -por ejemplo, puedes leer esta misma reflexión-, pero son una trampa psiológicamente mortal para todos los que no ven el canto de la sirena en ellas.

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Amazonía

Sigo en la Amazonia en una investigación etnobotánica sobre el uso místico y curativo que hacen los indígenas de las famosas Brugmansia, la plantas más alucinógenas conocidas. En esta región del mundo, lo visible y lo invisible se entrecruzan de forma cotidiana, lo mágico y lo profano conviven fraternalmente, y la vida y la muerte está asombrosamente presentes en cada milímetro y a cada segundo. Esta gente es tan fuerte y segura de sí misma, en parte gracias al consumo de tales plantas, que me recuerdan a diario este poema de Rumi: “Busqué en templos, iglesias y mezquitas, pero encontré la divinidad dentro de mi corazón”. Un abrazo a todos los amigos y amigas. J.MªF.

 

Estamos en el mundo sin ser del mundo

A veces hay personas que se disgustan por mi escritos críticos sobre temas políticos, lectores que solo ‘admiten’ mis escritos científicos o espirituales. ¿Acaso no vivo en este mundo?
Como decimos en la Escuela de Vida: estamos en el mundo sin ser del mundo. Lo cual viene a significar que aunque una parte de mí está lejos del mundo vacío y mecánico de los instintos y de las masas humanas violentas y de poca reflexión, y es la parte espiritual a la que más energía, atención y tiempo dedico, hay otra parte de mí que debe pagar impuestos y que debe aguantar al vecino ruidoso y que debe esforzarse por ganar dinero para poder vivir, así sea humildemente, y es esta parte la que está en este mundo aunque no sea de él, y es esta parte la que se revela ante las injusticias, y es esta parte la que no pierde la esperanza de que algún día aprendamos a pensar y a vivir libres y valientes para defender cada uno lo suyo. Gracias. J.MªF.

Nuevo fragmento sobre espiritualidad shuar

Nuevo fragmento de la conferencia que dictó J.MªF. el pasado jueves en el Museo Mindalae, de Quito, sobre la espiritualidad shuar, una espiritualidad en peligro de extinción.

“La espiritualidad, la conexión con el corazón como dicen los sufíes y como decía santo Tomás, es una experiencia humana trascendente, no es un tema de análisis abstracto aunque, naturalmente, se puede matar y convertir en ello, y es lo que han hecho la mayor parte de las religiones: empantanar el camino a la experiencia extática, de ahí el alejamiento de las religiones respecto de la vida de las personas que siguen buscando la experiencia trascendente, aunque sea de forma anómala y hundida en la confusión como sucede actualmente en Occidente.
Finalmente, la experiencia espiritual —no la religiosidad— es lo que hasta el siglo pasado se denominaba con el precioso y preciso término de ‘numinoso’ y la numinosidad está esencialmente relacionada con lo sagrado y con la salud, tal y como saben los chamanes shuar.
Numinoso surge del vocablo latín ‘numen’ y se refiere al sentido trascedente y de inmanencia que había en los lugares y símbolos sagrados. Para los romanos imperiales, Numen significaba la presencia misteriosa, fascinante, unificadora, sagrada y mágica que había en algunos lugares, en algunos momentos y en algunos símbolos cuya experiencia es la base misma de la religión. Y los romanos distinguían perfectamente el poder numinoso de algunos lugares y templos, más allá de las figuras y de los dioses que estuvieran representados simbólicamente. No se confundían.
Y los shuar pueden reconocer perfectamente este poder o energía numinosa en algunas cascadas donde iban -y aun van- a buscar el ‘arútam’, y también en algunos objetos que llaman ‘namur’, traducible libremente por ‘amuleto vivo’ en castellano.
La experiencia espiritual, sea dentro de un marco confesional, de un marco chamánico —los pueblos animistas— o dentro de nuevas formas rituales occidentales es lo que busca el ser humano occidental. Esta experiencia de lo numinoso es lo que constituye la espiritualidad práctica del mundo shuar, y es lo que está desapareciendo.
En Occidente resulta que cuando una terapia se interesa por restablecer la salud total de la persona, cuando pretende una sanación holística y no sólo una curación puntual, el espacio terapéutico debe estar abierto a lo numinoso, a la experiencia de lo trascendente, a la búsqueda del sentido integrado y a todas las preguntas espirituales y religiosas inherentes a la condición humana, ya que el trastorno neurótico se puede resumir en la pérdida del sentido de la existencia, y la respuesta siempre es espiritual.
Así pues, las nuevas y a la vez viejísimas funciones de la espiritualidad indígena amazónica, centrada en parte en los efectos de la ayahuasca, de las Brugmansias y de un cierto ascetismo, estan enfocadas hacia saludables y sagrados procesos de integración interior. Por ejemplo, para resolver los problemas psicológicos derivados de los constantes conflictos entre los múltiples yoes que habitan cada psique individual; para recuperar el sentido último de la existencia; para prepararse para la tercera parte de la vida, la parte en que la naturaleza nos empuja a integrar todo lo que antes hemos creado y expandido; para unificar las familias y los grupos de cófrades, y preparar al individuo para tener una buena muerte. Para todo ello, los shuar consumen jugo de Brugmansia o, con menor frecuencia, ayahuasca.
Por nuestra parte, los científicos que trabajamos en este campo, lo hacemos con métodos convencionales que nada tienen de extraño ni de esotérico. Así por ejemplo, en estudios realizados por nuestros neurólogos y físicos, se han obtenido resultados realmente impactantes sobre la relación existente entre la espiritualidad y la salud. Por ejemplo, se ha verificado que las personas que viven de acuerdo a lo que denomino una ‘espiritualidad práctica’, ven reducir sus niveles de estrés, las enfermedades cardiovasculares, la esperanza de vida y ven aumentar su bienestar general. Este es también el resultado de la práctica espiritual shuar que está en vías de desaparición”.

Conferencia en Cuenca, Ecuador

El martes 24 de enero del 2017, de 17:00 a 19:00 h, Josep Mª tiene previsto impartir la conferencia:
APLICACIÓN DE PSICOTROPOS EN PSICOTERAPIA: de la escuela americana psiquedélica a la europea psicolítica.
¿Dónde? En la Facul. de Psicología social de la Universidad de Cuenca, Ecuador.
Entrada gratuita, hay que reservar plaza en Psicol. Social.
Os esperamos a todos los amigos y amigas ecuatorianos.

Colección del Museo Mindalae

Dos imágenes realistas de terracotas precolombinas de la colección del Museo Mindalae. En una se ve una mujer parturienta y en la otra el Ser interno, o inconsciente, de un hombre que se abre paso a través de sus mecanismos de defensa, usando como símbolo la arquetípica dentadura.
J.MªF. junto a la dirección del Museo están organizando un estudio sobre las dimensiones arquetípicas de la mente humana representadas en diversas piezas precolombinas.

 

Sobre la espiritualidad shuar

Fragmento de la conferencia que impartió Josep Mª el pasado jueves en Quito sobre espiritualidad shuar:
“La consciencia y la experiencia espiritual -si es que hay alguna distancia entre ellas- se pueden definir con nociones que han estado presentes a lo largo de la historia de la humanidad, nociones tales como: presencia absoluta, permeabilidad a nuevas dimensiones del ser, sentimiento de conmoción y de arrobamiento, profunda afectación de las fuerzas numinosas, o la experiencia de los más profundo y supremo del alma humana en forma de unidad.
Es ésta la experiencia que todo ser humano psicológicamente maduro busca para obtener un foco que oriente su paso por la tierra y dé sentido a la muerte.
No creo equivocarme al afirmar que la espiritualidad se ha convertido en un movimiento de búsqueda de alcance mundial, en un anhelo que va más allá de la religiosidad convencional anclada en doctrinas esclerotizadas que ya no tienen capacidad para responder a los grandes interrogantes de la vida humana con nada más que no sean palabras vacías. Desde hace medio siglo, la experiencia espiritual pura -de la que es un ejemplo el mundo shuar tradicional- está en el foco de interés de millones de personas, a pesar de que tradicionalmente las religiones han sido el marco en el que buscar la experiencia espiritual. De ahí el interés por las experiencias transpersonales propulsadas por enteógenos o por las técnicas de respiración como la holorénica.
Incluso creo que se puede hablar una Revolución espiritual, entendiendo la espiritualidad como el vínculo experiencia que permite sentirse unido a la Gran Totalidad de Ser, como la sensación de trascendencia respecto del individualismo egocéntrico.”

Conferencia en Museo Mindalae

Anoche, 12 de enero, y a pesar de la intensa lluvia que caía, se llenó la hermosa sala de actos de Museo Mindalae, Quito, para asistir a la conferencia que impartí sobre la espiritualidad en el mundo actual y entre los shuar amazónicos. Me sentí bien acogido y divertido de dar una conferencia en medio de lanzas de chonta y figuras de la mitología andina. Visto que se quedaron fuera casi un centenar de personas, probablemente imparta otra conferencia a final de mes. Gracias.

Saeta del día

Todo lo humano es relativo porque todas las cosas reposan sobre contradicciones internas ¿Inevitable? Sí, ya que todo cuanto existe es un fenómeno energético, y la energía descansa inevitablemente sobre dos polos opuestos (alto-bajo, caliente-frío…), sin lo cual no puede haber energía en absoluto.