Efectos de la ayahuasca para personas que nunca han tomado

Efectos de la ayahuasca para personas que nunca han tomado

Dr. Josep Mª Fericgla, Dr. en Antropología cultural

¿Qué efecto tiene la ayahuasca? ¿Qué produce? ¿Cómo son las visiones de la ayahuasca? ¿Es cierto que hace vomitar? Estas preguntas son frecuentes entre personas que nunca han tenido la experiencia de tomar ayahuasca y sienten interés. La respuesta no es fácil ni simple. Probablemente, es imposible explicarlo con total precisión ya que el efecto de esta mixtura vegetal milenaria está más allá del sentido de las palabras. ¿Cómo se puede explicar lo qué se siente estando enamorado a alguien que nunca lo ha experimentado? ¿Cómo se puede describir el color azul marino a un invidente de nacimiento o el sonido recogido de un oboe a un sordo que nunca haya oído? Invito al lector a que intente describirlo antes de seguir leyendo, es probable que comprenda la dificultad de presentar el efecto de la ayahuasca a quien nunca haya experimentado algo tan inefable. “¿Tan diferente es a todo lo habitual?”, puede preguntarse alguien. No, no lo es, al contrario. Es paradójico de entrada, pero el efecto de la ayahuasca resulta profundamente familiar y conocido. Es algo natural y tan familiar como las visiones oníricas. En realidad, las visiones de la ayahuasca son de la misma calidad que el mundo de los sueños y, al igual que con los sueños, si la persona que está arrobada por las visiones de ayahuasca abre lo ojos, aterriza al instante en la realidad material que le envuelve.

Así pues, podemos decir -provisionalmente- que la ayahuasca es una substancia visionaria. Sí, suele provocar visiones aunque no a todo el mundo y, de todas formas, es visionaria no alucinógena.

No hay que comparar el efecto de la ayahuasca con el de las substancias psicoactivas de uso lúdico: las personas comparamos lo nuevo con lo ya conocido aunque no esté relacionado (y ésta, atención, es la gran fuente de errores de la humanidad). El mundo visionario de gran intensidad emocional y conexión espiritual al que conduce la ayahuasca, está lejos del efecto del éxtasis o MDMA, del LSD, de la marihuana y mucho más lejos del efecto de la cocaína, le heroína, el speed, el alcohol y el resto de psicótropos de uso recreativo. Dicho esto, abramos ahora un intento de descripción.

¿Qué es la ayahuasca? Escuetamente, es una mixtura vegetal que se usa desde hace milenios entre los pueblos indígenas de la Amazonía venezolana, colombiana, ecuatoriana, peruana, boliviana y brasileña para ‘ver’ y para tener más ganas de vivir. Es visionaria y no lo es a la vez, depende de la persona, de su estado emocional y de su disposición previa hacia la percepción grandiosa que abre la ayahuasca.

Sabemos que la ayahuasca activa un rinconcito de nuestro cerebro donde se almacena la memoria emocional. También sabemos que activa otro rinconcito del sistema nervioso central desde donde se toman las decisiones, actuando de enlace entre diversas funciones cerebrales. En resumen, con la ayahuasca se despiertan los circuitos y mecanismos biológicos que permiten crear nuevas conexiones en nuestro cerebro. ¿Qué obtenemos de estas nuevas conexiones? Mucho, son la base estructural de nuestra existencia. Se puede decir que funcionan como el sistema operativo que rige nuestra conducta, con lo que la ancestral mixtura amazónica actúa como una poderosa herramienta que permite reprogramar nuestro ser hacia un estado de calma y fuerza interior. Teniendo en cuenta que el estrés contribuye a agravar numerosas enfermedades, el potencial de sanación de la ayahuasca -y así se ha usado durante milenios- no se limita a la psique sino que puede usarse para tratar una larga lista de padecimientos.

Pero no todo vale, es necesario un cierto proceso de aprendizaje para apreciar completamente el efecto de la ayahuasca, de ahí que, según mis investigaciones, aproximadamente la mitad de las personas, la primera vez que ingieren no saben reconocer el efecto de la mixtura. Les hace efecto, sin duda y como verifiqué por medio de electroencefalogramas, pero no lo reconocen, se percatan de que ‘algo’ les ha pasado por factores laterales. Por ejemplo, no es infrecuente que las personas que toman por primera vez y no perciben conscientemente el efecto, se sorprendan al acabar la sesión cuando miran su reloj: “¡No puede ser! Han pasado cuatro hora pero tengo la sensación de que hemos estado máximo media hora ahí sentados. ¿Se habrá dañado mi reloj?”. No, tu reloj funciona bien, hemos estado cuatro o seis horas ahí sentados, pero no lo has notado y tampoco te has dormido.

Puedes seguir leyendo el artículo en:

http://www.josepmfericgla.org/web_Fundacio_JMFericgla_2/pdf/josep_maria_fericgla_efectos_de_la_ayahuasca_para_personas_que_nunca_han_tomado.pdf

 

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V Trobada de Joves

Ya están abiertas las inscripciones para el próximo Encuentro de Jóvenes en Can Benet Vives, que dirigirá personalmente el Dr. Josep Mª Fericgla junto con sus colaboradores de la Escola de Vida Simultaneïtat.

Además de conservatorios, talleres varios y concierto de música, el domingo realizaremos una sesión de Respiración Holorénica para todos los participantes.

Más información en:

http://www.josepmfericgla.org/web_Fundacio_JMFericgla_2/talleres_vivenciales_encuentro_jovenes.shtml

Trobada Joves 2017 IMPRIMIR

Viático, retiro para personas mayores de 45 años

Entrenamiento para entrar en la tercera parte de la vida.

El viático es el dinero y los recursos que se dan a un diplomático para que llegue a su destino final. La vida humana se divide en tres partes: formación, expansión e integración de lo vivido. La tercera parte es la más difícil del camino y todos necesitamos un viático para llegar bien al final. Si llegas suficientemente lejos, descubres que el mundo externo es como un gran escenario donde actúa nuestro inconsciente. Descubrirlo es parte del conocimiento que acaba con nuestra ingenua relación con el mundo, es un conocimiento que nos suele llegar en el lecho de muerte pero si llegara antes haría a las personas más responsables de su realidad, dejarían de pensar que son víctimas de sus enemigos o del gobierno y aceptarían la total responsabilidad de sus destinos. Este conocimiento pertenece a la segunda mitad de la vida y si consigues obtenerlo ya puedes beber del vaso de vino hasta la última gota, sabiendo que tampoco pasaría nada si no lo hicieras. Durante este seminario se realizan lecturas, ejercicios, toma de consciencia del momento, se aprende aceptar el punto de inflexión de la vida que es la entrada a la vejez, se establecen relaciones especiales y sinceras con nuevas o viejas amistades. Todos conocemos las fuentes de los problemas que surgen en la tercera etapa de vida y pocos se preparan para resolverlos antes de su llegada. Este seminario llena este vacío.

Impartido por el Dr. Josep Mª Fericgla y el Dr. Manuel Rodríguez Cuadras

Del jueves 9 al martes 14 de noviembre, en el campus Can Benet Vives.

Más información en:

http://www.josepmfericgla.org/web_Fundacio_JMFericgla_2/seminarios_y_formacion_viatico.shtml

 

Pautas para alargar la vida con salud y amor

Estos días he estado leyendo un informe de la OMS, la Organización Mundial de la Salud. Según los datos bastante recientes de este organismo, datos del 2015, las mujeres españolas son de las más longevas del mundo. Tan solo viven un poco más las japonesas de la isla de Okinawa y las mujeres de Singapur. Me vienen a la cabeza varios comentarios chistosos sobre la probable influencia de esta longevidad femenina frente al deterioro masculino pero los voy a dejar para otro momento.
Lo cierto es que hay rinconcitos en el mundo que son conocidos por la inhabitual longevidad de sus habitantes. En la jerga especializada se los conoce como ‘zonas azules’. Cuando, hace años, me especialicé en gerontología social o antropología de la ancianidad recuerdo que me interesé por las características de las zonas azules. Creo que a todos nos apetece vivir los máximos años posibles mientras la vida valga más la pena que morir. Así por ejemplo, son zonas azules la isla griega de Ikaria, el valle ecuatoriano de Vilcabamba, la isla japonesa de Okinawa, la zona italiana de Barbagia en Cerdeña, algunos valles centrales del Cáucaso o Loma Linda en California, EEUU. En estas regiones de centenarios, además de vivir más tiempo que en el resto del planeta, la gente suele ser un poco más feliz, viven más tranquilos y de forma más saludable, virtudes que casi siempre caminan de la mano.
Por esto —y tal vez porque voy haciéndome mayor— he realizado un resumen de los factores comunes en todo el mundo que están en la base de tal longevidad y bienestar. Indudablemente hay otras variables además de las que voy a comentar, como la genética, pero las que he usado como guía para mis amigos ya que son las que aparecen regularmente en todas las regiones longevas.
Además de lo que sigue, hay otras indicaciones saludables que algunos llevamos puntualmente a la práctica y que alargan la vida como, por ejemplo, guiar nuestra vida de acuerdo a ciertas pautas espirituales y psicológicas como, por ejemplo, desarrollar y mantener un sentimiento de autoestima equilibrado y saludable, usar el tiempo de modo creativo y con presencia, ser generosos sin llegar a derrochar, tomar consciencia de los propios actos, de lo que los motiva y del objetivo que nos mueve a ellos, no malgastar ni los recursos, ni el tiempo ni hacer esfuerzos en vano y, especialmente, tratamos de vivir en comunidades pequeñas unidas por una misma energía y en contacto con la Naturaleza.

TEMPORALIDAD EQUILIBRADA
Para llevar una vida equilibrada, lo ideal es dividir el día en cuatro partes de seis horas cada una. Sé que no es fácil aplicarlo a nuestras vidas ajetreadas —y, con frecuencia, demasiado autocomplacientes—, pero es el patrón que usamos de modelo y que aplicamos siempre que se puede.
—Seis horas al día han de estar dedicadas a actividades espirituales, al Trabajo. En ellas se incluyen las actividades artísticas e intelectuales que estén relacionadas con el crecimiento interior, no como negocio o estudios técnicos.
—Seis horas dedicadas al trabajo u ocupación laboral.
—Seis horas más dedicadas al descanso, básicamente a dormir, a abrir un espacio para contactar con el Doble, con el inconsciente a través de los sueños, para renovarnos.
—Seis horas para actividades sociales, comer, visitas, ejercicio físico si lo necesitamos, para compras y todo lo demás con lo que llenamos nuestro tiempo cotidiano.

COSTUMBRES LONGEVAS
Aquí reúno las costumbres saludables que se observan entre la gente más longeva del mundo y que resultan relativamente fáciles de aplicar en nuestra vida diaria. Naturalmente, se trata de normas generales que, en cada individuo, tal vez deban ajustarse para que sean efectivas. Por ejemplo, si alguien tiene el hígado enfermo y débil y el bazo hecho trizas no es una buena idea que consuma alcohol a diario, a pesar de que está entre las recomendaciones para la longevidad. Veamos.

ALIMENTACIÓN PARA LA LONGEVIDAD
—Beber uno o dos vasos de vino tinto del día, no más. Beberlos con calma, mejor entre amigos o familiares. El mejor vino para alargar la vida es el Cannonnau, de Cerdeña, por tener el mayor contenido en polifenoles que protegen el sistema cardiovascular. En este sentido, los habitantes de Barbagia, la zona de Cerdeña donde se produce el Cannonnau, están entre los humanos más longevos.
—comer sin llegar a llenarse el estómago, de manera que nunca os lleguéis a sentir hartos. Es decir, los longevos no tragan hasta el hartazgo. Algunos pueblos nunca se llenan más del 80%, teniéndolo como pauta milenaria. Incluso hoy día es norma básica en el entrenamiento de los astronautas, llenarse el 80%. Por ejemplo, ciertos grupos de centenarios japoneses de Okinawa ingieren raciones pequeñas y tienen la costumbres de servir la comida en un lugar algo apartado de dónde se come para evitar las tentaciones.
—en general lo más saludable es desayunar abundante, comer menos y a partir de media tarde comer poco o nada. Como se suele decir, para alargar la vida hay que: desayunar como un rico, comer como un burgués y cenar como un pobre.
—los centenarios comen verde. La verdura y las leguminosas —habas, garbanzos, lentejas, soja…— son básicas en la dieta de los longevos. El promedio de ingestión de carne que se ha observado, especialmente de cerdo, es de cinco veces al mes. En la actualidad se observa que también deben reducirse los carbohidratos, especialmente los que, como los azúcares, se asimilan con gran rapidez provocando una aceleración en el proceso de envejecimiento.
—incluir abundantes frutos secos en la dieta. En algún caso de entre los grupos más longevos incluso suelen comer habitualmente mantequilla de nuez.
—los centenarios beben agua abundante y de calidad.
—los pueblos longevos siguen dietas ricas en omega 3 y si toman productos lácteos (leche, queso, yogurt, kéfir…) siempre son de leche de cabra u oveja, nunca de vaca. La leche de vaca, a pesar de ser la más recurrida en Occidente, tiene una cadena proteica muy larga de difícil absorción en el intestino humano lo que, ya a corto plazo, la convierte en tóxica.
—debemos incluir en la dieta diaria probióticos naturales. Los mejores, es decir los que se ha observado que forman parte de la dieta en la regiones longevas, son el kéfir de agua, proveniente de las zonas longevas del Tíbet; la kombucha proveniente del Lejano Oriente, conocida también como hongo manchuriano, hongo de té u hongo chino (es la Medusomyces gisevi, consistente principalmente en cepas de Bacterium xylinum); y el yogur de cabra o de oveja, consumidos en el Cáucaso.
—hacer micro ayunos semanales ayuda a estar mejor de salud y también alarga la vida. Es habitual que, sea por razones religiosas o por razones prácticas, los pueblos longevos suelen hacer una o más veces por semana ayunos de un mínimo de 16 horas seguidas sin comer. En Occidente, es tan simple como saltarse la cena una o varias veces por semana. Esta práctica ayuda a limpiar el hígado y descansa el sistema digestivo que, a fin de cuentas, es un sistema diseñado para un trabajo de carga y descarga, no para estar funcionando de continuo.

VIDA SOCIAL
—la familia es lo primero. Dar mucha importancia a la familia o al grupo de pertinencia alarga la vida. Las personas más longevas del mundo viven la pertenencia a su grupo de iguales con compromiso, proximidad e intensidad y, además de las ventajas que conlleva estar cerca de la familia para alargar la vida, también reduce la mortalidad infantil y permite que los ancianos están mejor cuidados. No solo se trata de la familia consanguínea, sino del clan al que se pertenece, de la fraternidad religiosa o del grupo de edad al que se pertenece en algunos pueblos.
—vivir con pausas, sin prisas y en una estado emocional sereno. El estrés acidifica el cuerpo y produce monocitos, un tipo de células que inundan la sangre y provocan inflamación, lo que, por ejemplo, se nota al estar engripado. De ahí que el estrés crónico envejece prematuramente a las personas tanto como el enfadarse desproporcionadamente. La mejor indicación para llegar a centenario es mantener las emociones y la expresión emocional en una especie de nivel natural sereno, facilitando que fluyan. Las emociones siempre deben salir, deben fluir.
—la actividad física es otra de las claves. Hacer ejercicio físico de baja intensidad y constantemente. Los centenarios no practican ningún deporte, sino que cuidan huertos, caminan, pescan, llevan animales de pastoreo o trabajan en el bosque. Es la mejor pauta para cuidar el cuerpo: ejercicio de baja intensidad y frecuente, lo cual disminuye el riesgo de diabetes, eleva los niveles de colesterol ‘bueno’, favorece la actividad de la insulina, previene la hipertensión y ayuda a mantener los telómeros largos —regiones localizadas en el extremo de los cromosomas—, previniendo el envejecimiento.
—los longevos tienen una vida social activa y con sentido. Mantienen el foco puesto en la relación de colaboración y solidaridad con los demás, lo que les ayuda a mantenerse activos, útiles y a alimentar el sentimiento de pertinencia. De ahí que un factor universal en los centenarios es que sus redes sociales son extensas e incluyen varias generaciones.
—la mayoría de pueblos longevos viven a una altura de entre 1.100 y 1.500 msnm., en contextos naturales con los que mantienen una intensa relación.

ESPIRITUALIDAD
—la espiritualidad y la fe ayudan a vivir más tiempo y mejor. Es habitual entre las personas que viven más años formar parte de una comunidad religiosa y llevar a cabo prácticas espirituales tales como meditación, ritos y demás. El mero hecho de participar en actividades religiosas, y por varios motivos, añade años a la vida y vida a los años.
—tener una razón fuerte para levantarse cada mañana. Tener un buen propósito para vivir concretado en el día a día. Los japoneses de Okinawa lo denominan ‘ikigai’, que significa ‘la razón para levantarse cada mañana’. En la península de Nicoya, otra zona azul en Costa Rica, los denominan ‘plan de vida’ y los ancianos lo conciben como un motor que les empuja en el día a día. En Ikaria, la isla griega donde además de longevidad también se observan los índices más bajos de demencia del mundo, los ancianos dicen que viven tanto ‘porque tienen un motivo y se olvidan de morir’.
—en resumen, para vivir muchos años es útil dedicar un tiempo diario y semanal al cultivo del mundo interno. En Loma Linda, California, se olvidan durante 24 horas por semana de todos sus problemas, practican el Sabbat —entre los judíos, es el día semanal de fiesta dedicado al culto divino y al descanso—, y se reúnen para pasear por la naturaleza y charlar amigablemente de su religión. De paso, refuerzan sus costumbres y afianzan los lazos que les unen. La religiosidad es una especie de terapia de grupo que, por sí sola, no hace la vida más larga pero en combinación con los factores mencionados más arriba, sí.

No puedo decir que sea un deseo intenso de mi parte pero tampoco me desagradaría que, a medida que pase el tiempo y si el Creador lo ve con buenos ojos, Can Benet Vives se convirtiera en una pequeña zona azul o, por lo menos, en una fraternidad de centenarios y centenarias. Os invito.
Dr. Josep Mª Fericgla